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Martes, 20 de Noviembre de 2012 21:57

Alicia Sornosa pasó por Puerto Rico

Alicia Sornosa continúa su vuelta al Mundo y en esta ocasión nos habla desde Puerto Rico donde los de BMW le ofrecieron la posibilidad de exponer su viaje y le brindaron todo tipo de ayuda.

Este es el video que nos envia desde allí...

Miércoles, 12 de Diciembre de 2012 22:48

Alicia Sornosa: el dia que salí de Cali. (UFF!!)

En el Taller de Nando, apretamos la cadena y endurecimos la precarga de la direccción (ahora no llego casi al suelo, lo que me está dando problemillas).

En la primera gasolinera rellené el tanque y me dispuse a disfrutar de unas largas rectas entre campos de caña y maíz. Precioso, el sol lucía y en mi casco escuchaba a Radio Head. Pero antes de llegar a Popayán comenzaron a suceder cosas. Tal vez por que iba pensando en nada, tal vez por que no escuchaba un abejorro ensordecedor delante, o detrás. Tal vez … la cuestión es que de pronto la carretera estaba cortada, una larga hilera de autobuses uno detrás de otro esperaban pacientes a poder continuar por su carril, parecían elefantes atados de trompa a cola, gigantescos, impasibles, mientras las pequeñas motos como avispas zumbaban entre ellos, avanzando paralelas a la ristra de elefantes esperando su turno. Yo no iba a ser menos avispa, y aunque más bien parezco una abeja cargada de polen, subí la carretera al lado de los gigantes, varios kilómetros de atasco.


De pronto se confunden los que suben con los que bajan y la carretera se colapsa. No queda asfalto para continuar subiendo, pero miro a mi derecha y veo que el arcén de hierba está despejado. Ante la atónita mirada del vendedor de maíz asado, paso y acelero, en un momento estoy 300 metros por delante del tapón. Paro a preguntar qué es lo que está pasando:
” Los indigenas, que se quejan al gobierno han tapado la carretera atravesando unas mulas (camiones) y poniendo piedras para que no pasemos", me comenta un conductor de camión con brakets en los dientes y una divertida sonrisa; ahí nadie está enfadado. Pregunto si tienen razón, si esas tierras que reclaman los indios son de ellos…nadie me contesta con claridad, tienen miedo a decir lo que piensan.

Continúo entre los camiones, vendedores ambulantes que hacen de esta protesta su pequeño día de negocio.
"llevamos aquí desde las siete de la mañana (son las once), y no nos hemos movido aún, te vá a tocar esperar", me dice otro al paso lento de mi Descubierta.
Por fin y tras casi atropellar a unos cuantos despistados por el verde arcén, llego a primera línea donde un policía levanta la mano y me hace la señal de “pare”. Me miran con curiosidad y me preguntan que dónde voy. El enjambre de motos-avispa está deseando salir zumbando. Tras unos minutos, por fin, un policía se sube a otra de las avispas con una luz azul y dice que le sigamos. Comenzamos a subir el puerto esquivando hogueras y piedras, el poli no pasa de 60 km/h, todos estamos impacientes por adelantarle, miro por el retrovisor y los camiones-elefante se acercan poco a poco. Al rato, todos empiezan a adelantar al poli, yo: “donde fueres haz lo que vieres” y le dejo allí hasta que desaparece de mi espejo.

Cuando creo que ya ha terminado todo me encuentro de nuevo en otra “emboscada”: furgonetas blindadas del ejército, unas con una pala a modo de quita-nieves, otras llenas de soldados. Me vuelven a detener y me piden (de no muy buenos modos) que me orille. Yo refunfuño diciendo entre dientes que mi abeja cargada de polen no es tan fácil de mover como las nerviosas avispas. grrrr. Me echo a un lado y veo como trabaja la pala quita-nieves que se ha convertido en pala quita-piedras gigantes. Al rato, volvemos a salir. A los pocos metros, otro obstáculo más. Esta vez es un enorme trailer con las ruedas, las doce, pinchadas, entre un hueco y otro, consigo que con la ayuda de un policía, que mi moto pase sin atascarse. Le pregunto que si hay más barricadas, me dice que ésta era la última; al preguntar de nuevo por el tema estrella “las tierras que reclaman los indígenas” obtengo una sonrisa por respuesta.


Entre hogueras, piedras sueltas y barro seco continúo subiendo el puerto. Las casas de colores, los gallos y gallinas en el arcén, los campos de cultivo en escalera, el verde y las palemras me recuerdan a los puertos etíopes. De pronto un cartel que avisa que el firme no es muy firme, me pone en alerta, toca hacer off road, cada 300 metros el asfalto desaparece durante otros tantos metros. Otros, hay escalones invisibles que me hacen cerrar la boca de golpe, otros son agujeros profundos como pozos. Así, entretenida voy haciendo kilómetros.

Llego a Popayan y le digo a mi fiel GPS que me lleve a ver la catedral, pero está tan despistado como yo y me mete por un barrio humilde, con callejuelas con “topes” que cada vez que paso sobre ellos y oigo el “clon” del guarda-cárter me da una rabia.. Al final, una calle que según GPS tiene salida, está cortada. Tengo que dar la vuelta, aprovecho una rampa de azulejos y…plas! al suelo. Ahora con la suspensión más dura va muy bien, pero no llego al suelo y si hay una inclinación del suelo… Pido ayuda a unos muchachos que no me hacen ni caso y un señor de una casa, en calzoncillos, sale para ayudarme. Me dice que me vaya de ahí, que me pueden robar (ja! a quien se lleve mi moto sin caerse, le doy un premio, pienso descarada para mis adentros). He perdido mucho tiempo, ya no veo la catedral y me voy rumbo a Pasto.
Tras subir y bajar otros pequeños puertos llego a un peaje, Lo bueno de Colombia es que las motos no paga; lo malo, es que hay que pasar por un estrecho pasillo entre muretes. Ya lo veía yo viendo desde hace unos días y como hoy tengo el día tonto que echo de menos al abejorro veloz que me acompaña, voy escuchando a Rafio Head y estoy en fase de “tal vez”, pues me despisto y una de las maletas golpea a mi paso contra el muro , me atasco y se me cae la moto hacia la derecha. La pierna se queda atrapada, pero no mucho, gracias a mis maletas de SW-Motech que me montó 2TMoto, el hueco es suficiente para que no me aplaste. Pido ayuda a los de la garita del peaje que hacen caso omiso. Al final viene un chico hablando por el móvil, tranquilamente.
  Oye, le digo, que tengo la pierna aplastada, ayuda hombre!;   deja el móvil.
El viene tranquilo, cuelga, sonrie y me ayuda a desencajar la moto a la vez que me dice:
"despasio, que ahí se puede volver a dar usté".
Pues nada, continúo camino y veo como en una hora no queda sol. Me paran los militares tras una hora de curvas. Parece que por fin llegan las rectas, estoy en un llano, pero esto está alto (lo sé por los árboles).
-"De donde viene usté?
_De España_
_Cuánto tiempo lleva en la moto?
_Un año y dos meses_
_¿Va sola? He visto otras motos como ésta pero siempre varias juntas, nunca una mujer sola ... ¿No tiene miedo?
_Si, voy sola, no, no tengo miedo, ¿No están ustedes para protegerme en el camino? pues eso, de miedo nada.
El militar satisfecho por el cumplido me deja ir, no quiero que se me haga de noche, pero va a ser inevitable.
Y de nuevo comienzo a subir un puerto, la noche se abalanza unos minutos antes sobre el paisaje gracias a unas nubes negras que comienzan a descargar. Menos mal que llevo el traje de agua encima, que ya me lo imaginaba yo esto. Sigo escuchando a Radio Head (debo llevar mil veces escuchado este LP) sigo pensando en el abejorro que no aparece por ningún lado ya. Sigo con mis tal vez en la cabeza.
Subo, bajo, subo y bajo, curva cerrada a la derecha, a la izquierda, curva tipo rotonda, curva de tercera amplia…voy mirando el GPS que de ponto le dá por apagarse y encenderse solo. Mi media es de 40 km/h, adelanto a los camiones que durante unos segundos alumbran mi camino, está todo muy oscuro, presiento las enormes piedras que flanquean el camino. Veo unas luciérnagas ¿rojas?, no; son los ojos de un perro que pasa silbando a mi lado, ufff, no veo un pimiento y si voy más despacio, me caeré por falta de velocidad…aún me quedan 75 km de curvas, esto es inacabable.
Pero todo se puede complicar más, mucho más. Entro dentro de una nube. Lo que me faltaba, niebla.
Me pongo de pie y así veo mejor, curva, camión, curva, negrura y más curva. Algunas tienen pintada la linea amarilla en medio de la calzada, la cual sigo como un topo. Otras nada. A veces los camiones me alumbran, otras me deslumbran. La niebla me hace ser un topo (esto ya lo era antes) pero con cataratas. Así que yo, el topo con cataratas subida en una abeja con las patas llenas de polen, avanzamos lentamente hasta que por arte de magia, salimos de la nube. Una vez en tierra firme y ayudada por el reflejo en el suelo empapado de mi luz y de las reflectantes señales veo Pasto, al fondo, lleno de luces en una ladera al lado del volcán que aún está activo.
Pregunto la dirección a la que voy y el mensajero (que se saben todas las calles) se ofrece a que le siga. En unos minutos estoy delante de la casa de las personas que me acogen hoy.Ttengo que subir la moto a la rampa y ... pataplás, otra vez en el suelo, jajaja, han sido tres, hoy tres…pero creo que o me crecen las piernas, o esto es el comienzo de una nueva costumbre en mi: besar el suelo allá donde voy.

Cuatro ruedas transportan el cuerpo, dos mueven el alma: TASMANIA

En la fila antes de embarcar en el Spirit of Tasmania

El paso por Tasmania ha durado una semana. Y recordando todo lo que me va pasando, ha sido bastante soso. Pero me ha dado mucho tiempo para pensar. Normalmente me levanto y medito unos minutos. Muchos creeréis que es una tontería, pero al cabo de los años, preparan tu mente para poder afrontar mejor el día y en moto nunca sabes lo que te puede ocurrir, así que mejor, mente en blanco, por lo que pueda llegar, bueno o malo.


Tasmania y sus montes, sus casas, sus caminos

Tasmania es una isla que está a 250 km al sur de Melbourne, en Australia. Es lo más parecido a lo que te puedas encontrar en Nueva Zelanda, país que por su lejanía y lo que cuesta en tiempo, pero sobretodo en dinero, llegar, no podré ir. La ruta que voy a hacer me va a permitir ver casi en su totalidad todo lo que guarda esta isla, su historia y su riqueza natural. Además, tengo suerte, hace una semana estaba con temporal y a mi me va dar el solecito todos los días. Está situada a 240 km al sur de Australia, fue descubierta en 1773 por James Cook. Ocupa una superficie de 68.332 m2, está rodeada de pequeñas islas que son un paraíso de submarinistas y pescadores: Bruny, Hunter,Furneaux, King, Maquaire…

Spirit of Tasmania amarrado en Devenport

La noche en el barco es de traca, movimiento infernal con sus ruidos y ñiquis-ñiquis, no puedo pegar ojo, nos despiertan a las 6 am, menos mal que mi “compañera” de camarote sale pitando, es una mujer luterana (lo se por la etiqueta de su pequeña maleta) que ha dormido con la ropa puesta. Me ducho, me visto y bajo a la bodega a por mi moto. Cuando salimos del Spirit of Tasmania (nombre del Ferry), es aún de noche. Paro en la primera cafetería y como algo. Después comienzo la ruta, pero en menos de 50 km tengo que parar, estoy tiritando. El termómetro de la pantalla digital marca 3ºC. Espero hasta las 10 am para continuar.

Bicheno on the Bay

Me dirijo hacia la costa este donde el mar es azúl y hay una costa benigna que permite el baño en sus bahías. Glass of Wine, es el nombre de una de ellas, tiene forma de copa, de ahí el nombre. Espectacular, una palabra que no me cansaré de repetir durante esta semana en Tasmania. Los caminos se suceden uno tras otro, duermo en un camping muy bien montado, todo en Tasmania está bien montado, es caro pero de calidad, a los lugares de BackPackers no quiero ni acercarme, he pasado por alguno y son todo lo contrario.

largas carreteras

Busco un termino medio en cada pueblo y lo voy consiguiendo. Hoy dormiré en Bicheno on the Bay, en un camping con un bonito lago a un lado y la bella costa al otro. Unas piedras gigantescas de color naranja dan la bienvenida a un precioso mar azul marino. Estas piedras son típicas de aquí, ese color lo da un liquen que habita justo en esta latitud y con esta temperatura y humedad.

Playas de Tasmania

A la mañana siguiente amanece de nuevo con sol, estoy teniendo mucha suerte ya que hace una semana estaban las carreteras cortadas y había aviso de temporal. Me dirijo hacia Hobart, la capital de Tasmania que destaca por su industria empacadora de alimentos, carne y textiles. Fundada en 1804 por Robert Hobart, secretario colonial en esa época. Cuenta con el teatro más antiguo de Australia, fundado en 1890. En la capital se descubrieron los primeros dibujos de aborígenes plasmados en la roca.

Lagos de agua salada

 

Antes de llegar cojo una serpenteante carretera que me lleva cerca de la costa y me hace cruzar varios puentes, pequeños pueblos y lagos. Paro en un lugar tranquilo a hacer unas fotos. Está pegado a un lago y cerca de unas casas. De una de ellas sale un señor mayor, orondo, con su piel curtida y unas enormes manos. Me pregunta por la moto, la cámara, por mi. Me invita a una gran taza de café con leche que me tomo con gusto mientras intento entender algo de lo que me dice.

 

Lagos en Tasmania

A los 30 minutos me despido, se pone a trabajar en su garaje y yo me voy. Llego a Porth Athur, aquí están las ruinas de la cárcel fundada en 1830 y clausurada en el 70. Se le ha llamado “El Infierno en la Tierra” debido al horror que escondieron sus muros, estuvieron presas 12.500 personas, de las que una de cada siete, murieron. Cuando llego a la puerta me encuentro con unas vayas, una tienda de recuerdos carísima, un restaurante y el pago de una entrada de 30 dólares AUS, decido comer algo y largarme con viento fresco.

Ojo que no hay gasolineras en el camino

Tasmania presume de una fauna autóctona y única como el extinto tigre de Tasmania o el conocido Demonio de Tasmania, un pequeño mamífero carnívoro con mandíbulas más potentes que las de un Pit Bull, pese a su reducido tamaño. Se le llamó así por el sonido que emite el alimentarse por la noche. (Lo puedes ver en este vídeo pinchando aquí)

 

Camino de los bosques

Llego a la capital donde se encuentra la famosa plaza de Salamanca, levantada al lado del puerto y de arenisca georgiana construida allá por 1800 muy bonita pero me esperaba otra cosa, está llena de cervecerías en las que tomar algo. Al día siguiente salgo para el centro, quiero ver las espectaculares lagunas de Cradle Montain, que han sido nombradas Patrimonio de la Humanidad. El camino es sencillo, con carreteras más o menos grandes. Eso si, cada 300 metros hay un canguro, walaboo, ardilla o ratón (o algo que se le parece) atropellado. Me recuerda a la carretera de los perros de Sudán.

Curiosa casa en Queenstown

El siguiente paso es llegar a un antiguo pueblo minero donde el oro hizo rico a más de uno y donde muchos de los presos de Porth Arthur trabajaron en la oscuridad, Queenstown. Ya en 1960 la mina se cerró, dejando en el olvido este pintoresco pueblo que pronto se reconstruyó y convirtió en una atracción turística, con su bonito tren que te lleva hasta la cima. Como dato curiosos, aquí hay una estatua en honor a los australianos que lucharon en la guerra de Vietnam. Vuelvo a subir el empinado puerto por la carretera de las mil curvas para dirigirme al centro.

Queenstown y su homenaje a los soldados

Cradle Montain es una zona pre glacial en la que habitaron hace miles de años los nativos de esta isla, se han descubierto sus armas de silex, utensilios y pinturas en las cuevas de la intrincada red de acuíferos bajo el suelo. En la cima, árboles milenarios, pinos, encinas y otros ejemplares forman un bosque húmedo con un especial micro-clima. LLego hasta los lagos, intento que me rebajen los 250 dólares que cuesta el helicóptero y como no me hacen ni caso, decido no insistir y me voy.

 

bosques y lagos

Ya casi he visto todo lo que quería, Tasmania es una bonita isla con montaña, playa, mar, ríos, lo tiene todo. Ha hecho buen tiempo, he tenido suerte. Tan solo me queda volver al barco.

en el ferry, buenos momentos con otros viajeros motorizados

Allí me encuentro con muchos viajeros, una pareja que llevan dos años a bordo de su Guzzi-casa, una australiana que viaja en una Triumph, Harleys, un grupo de GSeros…Todos charlamos y nos saludamos, es lo bonito de viajar en moto, te encuentras con muchos hermanos. Y mi siguiente paso, saltar a EEUU, lo estoy deseando.

Informacion adicional

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La viajera Alicia Sornosa ha vuelto a conseguir realizar un reto que se propuso el pasado mes de marzo en la isla de Tasmania (Australia), unir en el viaje los dos puntos del Mundo, el océano Antártico con el Ártico. Por fin lo ha conseguido.

Informacion adicional

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Martes, 07 de Agosto de 2012 19:35

Alicia Sornosa en la Recta Final

 Alicia y su BMW, Descubierta, cubren los últimos kilómetros para llegar a la costa este americana y cumplir con la parte más importante de este año y medio de viaje, dar una Vuelta al Mundo en Moto. Y aunque en el Atlántico no termina esta aventura, ya que bajará hasta conquistar América del Sur, tocar con sus ruedas este océano es cumplir con una gran parte de su promesa.

Hasta el momento ha recorrido países en África, Asia, Oceanía y América. Ha sido el primer español en poner sus propias ruedas en Tasmania, ha unido el mar Antártico con el Ártico, ha superado el Círculo Polar y ha acompañado en el principio y en el final a Miquel Silvestre en su búsqueda de los Exploradores Olvidados, desde Etiopía hasta Valdez, en Alaska.

Desde que abandonó Alaska recorriendo Valdez, Anchorage, Fairbanks y Tok, ha pasado por Calgary, en Canadá, donde revisaron la moto a sus 40.000 km realizados. Hace unos días llegó hasta la moderna ciudad de Chicago, donde por un macro festival de música no puedo alojarse y tuvo que sacrificar su estancia allí.

Ahora mismo tiene rumbo al este y ya está a pocos kilómetros de la gran Manzana, de la ciudad más multirracial y cinematográfica de esta parte del planeta, Nueva York. Aquí, a orillas de este océano habrá cumplido el reto de ser la primera española en realizar una gesta semejante, quedando  su viaje marcado en la historia del motociclismo español. Historia que ya hicieron otras mujeres como la inglesa y contemporánea Tiffany Coates.

Pero aquí no acaba el viaje, aunque Alicia viajará desde Nueva York a España para asistir como ponente a la BMW Riders* en septiembre, volverá para continuar con su gesta hasta recorrer América del Sur.

“Estoy deseando terminar, seguro que cuando llegue a Nueva York me emociono como cuando entré en Alaska, viajar sola es muy duro pero la recompensa de sentirte bien y de haber superado todos tus miedos es mucho más grande que cualquier contratiempo”

“Chicago, pese al poco tiempo que he estado allí, me ha encantado, es una ciudad ordenada y con mucha historia, el gran lago que tienen parece el mar, su arquitectura es verdaderamente novedosa, ha sido ejemplo para muchas ciudades, es muy moderna y la tercera más importante de Estados Unidos”

“Volvería a Canadá, me he enamorado de este país, buena comida (mejor que la americana) ciudades modernas, gente educada y mucha naturaleza por todas partes, es increíble, desde Vancouver con su puerto y su pequeña historia española, hasta Montreal, la forma de vida de los canadienses es envidiable”

*La BMW Riders es un evento que se realiza en España desde hace 10 años, siendo esta vez su aniversario. La exposición de un vídeo y la ponencia sobre el viaje se realizará en Formigal, en las instalaciones de la marca para el evento, los días 7 y 8 de septiembre.

 

 

 

 

Informacion adicional

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Lunes, 08 de Octubre de 2012 19:09

El comienzo del final de la primera parte

La viajera Alicia Sornosa y su BMW F650GS han comenzado la ruta hacia Alaska, tras tres semanas en la capital de British Columbia, en Canadá.

 La vuelta al Mundo en BMW continua

Jueves, 29 de Noviembre de 2012 23:35

Alicia Sornosa "de paso" por Madrid

Parón en Madrid, del viaje, no de trabajo. Y el viernes a Lisboa, trabajo también y el día 5 de nuevo en marcha, retrasada, pero en marcha.

Y con el corazón un poco más roto;  si,  estas cosas pasan.
En los viajes el corazón se hace grande, absorbe lo bueno, se hace esponjoso, se nutre del cariño de los demás, de los gestos, de las risas y de las miradas. Y por eso y menos mal que se hace grande, puedes ir dejando trocitos por el camino.

Y de pronto un día vuelves a casa. Y se endurece y casi toma su tamaño normal. Ahora es más frágil, se araña, se raya y se puede romper si alguien lo golpea.


Y de nuevo quiero comenzar a rodar, a ver, a conocer, para que el mío se vuelva a hacer grande, a quedarse esponjoso para poder absorber la ayuda, las sonrisas y las risas, el cariño desinteresado y la nueva amistad.

Y así, grande y jugoso de nuevo, se curará.

Alicia Sornosa.




Lunes, 08 de Octubre de 2012 19:09

Alicia Sornosa en la Recta Final

Alicia y su BMW, Descubierta, cubren los últimos kilómetros para llegar a la costa este americana y cumplir con la parte más importante de este año y medio de viaje, dar una Vuelta al Mundo en Moto. Y aunque en el Atlántico no termina esta aventura, ya que bajará hasta conquistar América del Sur, tocar con sus ruedas este océano es cumplir con una gran parte de su promesa.

Camino a Dempster, casi 1.500 kms. de ruta para llegar al Círculo Polar Artico.

Informacion adicional

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